1. Respetar la hora de acostarse cada noche
Acostumbrar al niño a dormirse a la misma hora desde pequeño, adaptando los ritmos de la familia a los del niño y no a la inversa (por ejemplo, si se mantiene despierto porque papá llega tarde y quiere jugar, se adelanta su sueño). Los buenos hábitos deben mantenerse y consolidarse a lo largo del crecimiento, que varía según la edad.
2. Que el niño duerma siempre en el mismo entorno
Ya sea en la guardería o en la habitación de los padres durante los primeros meses, la habitación debe estar adecuadamente preparada, con una iluminación suave y sin aparatos electrónicos encendidos, y posiblemente con una música suave y monótona de fondo. No dejes que se duerma en ambientes diferentes, como en el sofá del salón mientras ve la televisión. Construimos y mantenemos los mismos rituales de acercamiento al sueño.
3. Disociar la fase de alimentación de la fase de sueño
En los dos o tres primeros meses de vida no existe una fase de sueño, en el sentido de que no es posible reconocer con precisión cuándo se duerme el niño. Sin embargo, en los meses siguientes, en cuanto notes ciertos signos (ya no succiona con fuerza, cierra los ojos), tienes que retirar al bebé del pecho y ponerlo en la cuna.
4. Respetar los horarios de las comidas durante el día
Aunque tu hijo vaya a la guardería, intenta mantener los mismos horarios de comida, merienda y cena, ajustando nuestros horarios a los suyos.
5. No utilizar nunca la tableta u otros dispositivos electrónicos después de cenar
Apaga todo al menos una hora antes de quedarte dormido. La luz de los dispositivos reduce la producción de melatonina, que favorece el sueño. Mantenga todos los dispositivos electrónicos, incluyendo la televisión, el ordenador y el teléfono móvil, fuera del dormitorio.
6. No dar demasiada comida y agua durante los despertares
Evitar la leche u otros líquidos durante los despertares, prefiriendo utilizar un objeto cognitivo para volver a dormirse, como un chupete, por ejemplo.
7. Ajustar cuidadosamente la exposición a la luz
Para las siestas de la tarde, mantenga la luz ambiental; reduzca al máximo la exposición para la noche; aumente la luz en cuanto se despierte. Nuestro ritmo de sueño-vigilia, como el de nuestros hijos, se rige por la alternancia de luz y oscuridad.
8. Evitar las sustancias excitantes después de las 4 de la tarde.
No al té, sólo a la detención por si acaso, no a las bebidas con cafeína y no al chocolate.
9. Promover una dieta equilibrada
Con una ingesta adecuada de líquidos durante el día. Prefiera los alimentos que contengan fibra y triptófano (presente en la leche), que es un precursor de la melatonina.
10. No hay bebé en la cuna
Acostumbrarles a la independencia significa también dejarles dormir en su propio entorno. En caso de que se despierten, devuélvelos siempre a su cuna.
Referencias
- https://www.sip.it – SIP Sociedad Italiana de Pediatría
- https://www.fimp.pro – FIMP Federación Italiana de Médicos Pediátricos